Operación bikini: las 3 claves del éxito

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Ya está aquí el verano. Sin embargo, mientras unos son felices con la idea del  clima cálido y los días largos, otros se aterran pensando en el momento  de ponerse el traje de baño. Porque los largos meses de invierno y las capas de ropa nos sirven a veces de excusa para comer más de la cuenta y abandonarnos al sedentarismo. Prepararse para las vacaciones de verano consiste en buscar la motivación que necesitas para ponerte de nuevo en forma y ​​darle un giro a tu vida, a tu salud y a tu cuerpo.

Para conseguir tener nuestro cuerpo listo para la playa, solo hay dos secretos: hacer más ejercicio y comer sano. Esto no significa que tengamos que hacer una dieta demasiado restrictiva ni pasar hambre, y tampoco significa pasarnos en el gimnasio cuatro horas cada día. Nada de eso. Lo que significa es que tenemos que comprometernos con nosotros mismos para comer más sano y ligero y hacer ejercicio, al menos tres días a la semana durante aproximadamente una hora.

Si no eres de gimnasio ni de piscina, andar puede ser una buena opción. Tomar este compromiso contigo hará que empieces a sentirte mejor y más feliz desde el primer momento, y verás cómo poco a poco esos kilos que han llegado de invitados, se empiezan a marchar uno tras otro.

Revisa tus alimentos habituales

¿De qué estoy abusando? De los alimentos que tomo, ¿cuáles podría sustituir por otros que engorden menos? ¿Puedo incluir más fibra en mi alimentación: más frutas, más verduras, más cereales integrales? ¿Estoy bebiendo suficiente agua? ¿Son mis cenas demasiado copiosas?

No mires el contenido de calorías y sí la lista de ingredientes que hay en tu día a día. Procura reducir la comida altamente procesada y elegir productos frescos y cocinados por ti. Cocinar no tiene por qué ser algo complicado. Las ensaladas, las verduras al vapor y los alimentos a la plancha son un buen ejemplo de comida fácil, rápida y sana.

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Haz un cambio en tu despensa

Quizás sea el momento de hacer una “limpieza” en los armarios de tu cocina y en la nevera. Deshacerte de productos que no te convienen: bollería, dulces, bebidas azucaradas, zumos envasados, helados, alimentos precocinados… Si no los tienes cerca, te evitarás tentaciones innecesarias.

También es momento de rodearte de verduras frescas, pastas integrales, arroz integral, quinoa, frutas de temporada, yogures naturales ecológicos… Y, por supuesto, tu gran aliado: jugo de aloe vera fresco y natural. Un vasito en ayunas te ayudará a ir mejor al servicio para eliminar el exceso de peso y de toxinas. También será un buen complemento para aportarte minerales, vitaminas y aminoácidos. Si, además, después de tu sesión de paseo o ejercicio tomas otro chupito, estarás acelerando el proceso.

¡Mueve ese cuerpo!

En cuanto al ejercicio, es muy importante que tengas en cuenta que tu cuerpo necesita moverse y salir del letargo invernal. Bájate del autobús o del metro una parada antes y camina hasta tu casa, sube andando hasta el segundo piso,  procura no coger el coche para las distancias cortas… Un buen momento para salir a pasear es después de cenar. Ayuda a digerir mejor la cena y es muy beneficioso para las personas que tienen dificultad en conciliar el sueño.

Prepararse para para las vacaciones de verano no tiene por qué ser un proceso difícil. Consiste en ir dando pequeños pasos que te vayan acercando a conseguir tus metas. Ánimo y a por ello.

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